A 40 minutos de la capital nortesantandereana un aviso da entrada a Urimaco, corregimiento histórico del municipio San Cayetano, cuya vía al caserío aún resguarda los horrores de un territorio olvidado pero que lucha por cerrar las cicatrices dejadas por la violencia y resurgir por sus tesoros identitarios y culturales.
Abundante en montañas arcillosas de arena amarilla, en antaño eran numerosos los camiones que entraban y salían para llevar la materia prima con la que fueron construidas muchas de las casas antiguas de Norte de Santander.
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