El Puente Real, uno de los caminos más emblemáticos de Norte de Santander y Colombia, porque fue usado en la época colonial por el mismo Simón Bolívar en sus correrías desde Pamplona hacía Tunja, y de allí con la capital de la república, cayó derrotado en las bravas aguas del río Chitagá, tal y como se presagió que sería su destino ante el abandono oficial al que fue sometido por décadas.
Era una joya colonial de la ingeniería española y hacía parte de una cadena de pasos reales construidos en territorio nortesantandereano, en su gran mayoría abandonados a su suerte, como el puente de Mutiscua, similar al de Chitagá, que también se desplomó victima del olvido gubernamental, y el puente Caraba, en Silos, hoy, en delicado estado, construido en 1623, hace 401 años, y considerado junto a Puente Real como los primeros en Colombia en los que se cobró Pontazgo (peaje) por el paso de mercancías de la provincia al interior del país (ver foto).
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