Las restricciones y prohibiciones en torno a la venta y manipulación de pólvora son los factores que estarían condenando a la extinción a la vieja tradición de la quema de ‘año viejo’ la noche del 31 de diciembre.
Esta tendencia es palpable sobre todo en los centros urbanos del departamento. Por ejemplo, en Cúcuta y Los Patios, donde en otros años era común ver ‘año viejo’ en cada esquina, se observan muy pocos. Así lo comprobó La Opinión luego de un extenso recorrido por los barrios donde más se acostumbraba esta práctica.
En Atalaya, La Libertad, Doña Nidia y Belén no se vió un sólo muñeco, al menos hasta el 30 de diciembre. No se sabe si no se hicieron o permanecen ocultos hasta hoy.
En todo caso, Santiago Burbano, secretario de gobierno (e) del municipio, reconoció este fenómeno y aseguró que es resultado del decreto 0498 de 2024, emitido como parte de la campaña Cúcuta brilla sin pólvora, en el que se contempla prohibición expresa sobre la fabricación de estos muñecos, en los que se usa el tipo de pólvora que no está permitida.