Para muchos, las fuentes termales son el lugar ideal para descansar, relajarse, compartir en familia y pasar un día diferente, de hecho, algunas personas se dirigen a ellas por un fin terapéutico y medicinal. Sin embargo, ¿qué tan cierto es su efecto reparador?
En Norte de Santander, el sitio más concurrido para disfrutar de ellas es el Raizón, en Bochalema, el cual cuenta con una alberca de barro y cinco piscinas con temperaturas que varían entre los 40 y 60 grados.
Fabio Bedoya, dueño del establecimiento, comentó que el negocio comenzó con su abuelo, quien adquirió el terreno en 1975 con un pequeño tanque, “la idea original fue hacer un motel de carretera como en Estados Unidos, pero en la parte de abajo habían unos nacimientos de agua caliente y todo se fue dando empíricamente”, dijo.