Norte de Santander ha sufrido grandes afectaciones durante décadas por fenómenos asociados a movimiento en masa del suelo, tanto en zonas rurales como en centros poblados, con víctimas fatales, desplazamiento de personas, pérdidas materiales y enormes extensiones de terrenos para la labranza y el pastoreo.
Hay casos recientes registrados en Villa Caro y Ábrego, donde un proceso de remoción en masa en la parte alta de la vereda El Molino represó el agua en una enorme laguna, que al fracturarse provocó una avalancha que se llevó a su paso todo lo que encontró, sufriendo la peor parte la población de El Tarrita, cuyos daños no han terminado de cuantificarse.
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