Algunos no podrían creer que en Villa del Rosario, Norte de Santander, un soldador profesional, con 32 años en el oficio, ha construido 237 aviones comerciales usados en la agricultura o vigilancia en grandes extensiones, en las empresas que trabajó en el taller que él tiene en el barrio La Palmita.
Esa es la historia de Yoseph Richar Villamizar Guerrero, de 53 años y oriundo de Suratá (Santander), proveniente de una familia de campesinos y que desde muy niño sintió pasión por la aviación, tanto, que a los 10 años elaboró en madera una pequeña aeronave de 10 centímetros, la cual aún conserva.