Con defectos visibles que reciben casi siempre miradas de curiosidad y, en algunos casos, de poco agrado o asombro, son situaciones a las que se enfrentan los niños que nacieron con el paladar hendido o fisura labio palatina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) constituye estas malformaciones congénitas como las más frecuentes de la región facial. Por ejemplo, en Colombia cada año 1 de cada 500 niños nace con labio fisurado o paladar hendido, según el balance de octubre de este 2021, de la Fundación Operación Sonrisa.
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Tanto para los niños como para los padres, afrontar dicha patología, puede acarrear problemas emocionales, debido a factores psicosociales, pues el nacimiento de un hijo con malformación implica interrogantes acerca del futuro, incertidumbre en cuanto a las relaciones interpersonales y todo aquello que pueda generar frustración.