Más de 1000 millones de personas de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos, lo que puede acarrear consecuencias devastadoras para la salud física y mental, educación y perspectivas de empleo.
Y es que todos los días, estamos expuestos a sonidos en nuestro ambiente, como los que vienen de los aparatos electrónicos como celulares, computadores, así como de la televisión o la radio y del tráfico vehicular.
Sonidos que, normalmente no pueden afectar nuestra audición, pero si los ruidos que vienen de estos aparatos suelen ser muy altos, pueden ser dañinos aunque duren mucho o poco tiempo, afectando la estructura delicada del oído interno.