"El barco... el ajo... la escoba", retumba un parlante en una calle repleta de un barrio en Ciudad Guayana, Venezuela. Un bingo organizado por la misma comunidad rifa esa noche un auto usado.
Y Zurimar Moya se llevó el Mitsubishi 2007, nada despreciable en un país en que comprar vehículo, así sea usado, es una quimera para la mayoría. Con la figurita del "cacao" llenó su cartón, que sacudía mientras corría para que lo validaran.
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