Recto, gancho, recto... Entrada la noche, Wilfredo Hernández enseña técnicas de boxeo en un improvisado cuadrilátero en una zona popular de Caracas. Los alumnos tratan de imitar sus veloces movimientos que inspiraron un seudónimo que lo enorgullece: 'El Avión'.
Tres sacos de boxeo cuelgan desde unos tubos que sobresalen desde la fachada de su casa a medio terminar. "Ese es el mío, tócalo", dice 'El Avión'. Es el más duro, al tacto se asemeja a una piedra.
