Los perezosos de Costa Rica han demostrado tener en su pelaje unas bacterias que producen antibióticos que mantienen a raya a los patógenos que pueden enfermar al animal. ¿Podría este hallazgo tener aplicación en los seres humanos?
Esa pregunta trata de contestar el investigador Max Chavarría, de la Universidad de Costa Rica, tras descubrir en el pelaje de estos peculiares mamíferos tropicales un bioma único de insectos, hongos, algas y bacterias en un delicado balance que evita enfermedades.
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