En una apacible hacienda fronteriza en el fragor de la guerra de independencia, Simón Bolívar escribió de su puño y letra no menos de 600 cartas, decretos y proclamas, quizá bajo un frondoso samán o recostado en su hamaca de campaña guindada en un fresco corredor, la mayoría sobre temas de Estado y una que otra línea para el amor ausente.
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