La misteriosa muerte de Myriam Guerrero Villamizar estremeció a la sociedad cucuteña, pese a que ocurrió en la fría Bogotá de 1963, hasta donde llegó poniendo tierra de por medio a la tormentosa relación con el hombre con quien se casó. Hoy, casi 60 años después, el caso aún se recuerda por la trascendencia mediática que suscitó.
Ella una mujer joven, proveniente de una familia de la alta sociedad de Cúcuta, fue encontrada sin vida, desnuda, en la cama del apartamento 301 en el que vivía, en el barrio Antiguo Country.