“Que no me quiten lo bailao”, es el título de las memorias escritas por Luis Fernando Ruiz Moreno, un trotamundos que le ha dado la pelea al párkinson con su producción pictórica que ya suma más de 500 cuadros y algunos cuentos donde recoge su estancia en diferentes ciudades del mundo.
La casa de Fernando en este momento está en La Mesa (Cundinamarca), después de muchos años de vivir entre Cúcuta y Chinácota, dedicado a sus hijos y de estar entre lienzos, paletas y pinceles, cuando la enfermedad le ha dado tregua para la creación artística.
Entonces la pintura se convierte en un mundo maravilloso de colores y recuerdos, que plasma con la dificultad del constante temblor de los dedos, pero que al ganar forma, luz, textura y vida, representan lo andado, lo desandado y el camino que aún recorre pese a las dificultades.