En un consultorio no muy amplio de una clínica de Cúcuta, el médico Jairo Humberto Villamizar Peñaranda, con especialidades en diferentes campos de la ciencia médica, pone todo su conocimiento y sabiduría en la tarea de curar a sus pacientes, que llegan con múltiples padecimientos, muchos de ellos con cuadros clínicos de alta complejidad.
Con su hablar coloquial, propio de la gente de Cucutilla (Norte de Santander), que es su tierra natal, el doctor Villamizar los atiende, escucha sus clamores y ahí va haciéndose una idea de cuál es el procedimiento a seguir: si se inclina por un tratamiento con ozono, por la terapia con imanes, si les aplica sueros con oligoelementos, la terapia Kellogg, y si es curación cuántica (medicina mente cuerpo), entonces los conecta mediante audífonos a un aparato que, asegura, “es una maravilla” y ofrece muy buenos resultados.
Villamizar explica que hay otro tipo de medicinas que no son conocidas por el común de las personas, que, según él, salvan y curan a los pacientes, pero que muchos médicos no aceptan porque son alternativas y complementarias.
A explorar esos campos de las ciencias médicas llegó tras años de práctica profesional en la medicina alópata o tradicional, buscando ser más efectivo en los tratamientos, donde la gente no reciba solo paliativos, sino una alternativa de cura y de prevenir enfermedades.