Relatos de madres que perdieron sus hijos por la barbarie paramilitar
María * una mujer ya entrada en años, que no olvida y que se resiste a aceptar la pérdida de su hijo, extraviado en la vorágine criminal desatada por los paramilitares en el Catatumbo
Los ojos azul aguamarina de María* se viven inundando a cada rato, como si fueran una fuente de agua inagotable capaz de inundar los ríos y hasta el propio océano.
Su mirada se pierde escarbando en el tiempo y es cuando empiezan a brotar las gruesas lágrimas que son cristales que recorren las mejillas hasta las comisuras de la boca, seguramente para sentir allí el amargo de su sufrimiento.
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