Quienes conocen a Vivian Velasco Ramírez, una migrante venezolana de profesión docente, no saben cómo saca fuerzas para resistir las adversidades del cambio vivido a partir del 16 de diciembre de 2018 cuando llegó a Norte de Santander para emprender una nueva etapa junto con su esposo e hija.
El amor por su carrera la motivó a hacer hago excepcional: educar a los niños y jóvenes migrantes y colombianos retornados en el asentamiento La Fortaleza.
Vivian se desempeñaba como docente en una institución privada en Caracas, dando clases a niños y niñas en etapa inicial. También fue tutora de un menor de un año y medio con Síndrome de Down. Esa pasión por lo que hacía la llevaba a capacitarse en cursos y talleres.