En el centro de Cúcuta hay un corazón, y no precisamente el de alguno de los ciudadanos que a diario recorre las principales calles de la capital nortesantandereana.
Se trata, de uno de los órganos más vitales para la vida del ser humano, pero que dejó de latir hace 104 años y reposa en una de las edificaciones más antiguas de la ciudad como símbolo de amor, entrega y dedicación que una persona tuvo durante toda su vida.
Este órgano, del tamaño de un puño, se encuentra sumergido en un frasco con liquido de color rojizo y protegido en la sacristía de la capilla Nuestra Señora del Carmen, ubicada frente al parque Colón.