La tierra comenzó a sacudirse el 8 de julio de 1950, dejando a su paso destrucción, desolación y más de medio millón de kilómetros de personas conmocionadas. Más adelante, tres fuertes temblores destruyeron gran parte de Arboledas, Cucutilla y Salazar de las Palmas, en Norte de Santander.
El primero sismo se registró a las 9:35 de la noche y fue considerado el más fuerte, el segundo a las 10:28 de la noche y el tercero se sintió a las 7:34 de la mañana del 9 de julio, cada sacudida fue acompañada por una serie de réplicas que empeoraron la situación.