En el Catatumbo y en las zonas rurales de Cúcuta y El Zulia, donde hay más de 40 mil hectáreas con cultivos de uso ilícito y se procesa cocaína y base de coca en grandes cantidades para ser llevada especialmente al exterior, hay una agudizada ‘sequía’ de dinero.
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Y aunque parezca algo difícil de creer, según varias fuentes consultadas por La Opinión, desde diciembre de 2021, los carteles mexicanos del narcotráfico –Sinaloa y Jalisco Nueva Generación–, así como los ‘narcos’ locales, dejaron de mover grandes cantidades del alcaloide y el ingreso de dinero se frenó a tal punto, que las miles de familias que viven de la hoja de coca están ‘pasando trabajo’ para conseguir su sustento diario; por eso muchas de ellas han optado por abandonar momentáneamente los cultivos de uso ilícito y dedicarse a otras actividades, para tener con que comer, “mientras que la situación se arregla”.