Ir a la zona rural de Cúcuta hoy no es nada fácil, especialmente al sector que colinda con Puerto Santander y Venezuela, pues primero hay que llenarse de valor y pedirle a Dios y todos sus santos que envíen su protección, y segundo, hacerse a la idea de que el viaje será incómodo por muchas de esas vías, que se convirtieron en trochas, por donde jamás ha pasado ni un solo centímetro de pavimento.
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Y es que hasta el mismo alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, reconoce que el abandono de esta región ha sido total, por eso, “esta administración ha velado desde el primer día por movilizar inversión como una de las apuestas más grandes, con proyectos de sustitución de cultivos, con la formulación de un Plan de Desarrollo Alternativo para la Cúcuta rural (PDET), por el acompañamiento permanente (cada semana) con Entornos Protectores y la estrategia ‘Campo Ciudad’”.
Sin embargo, y pese a todo ese esfuerzo que asegura el gobierno local que viene haciendo, los cultivos ilícitos en esta zona van en aumento y hoy se contabilizan más de 700 hectáreas sembradas con matas de coca y la instalación de varios laboratorios para procesar cocaína que están muy cerca de la frontera con Venezuela.