Pedro Villamizar es un hombre menudo, con 74 años bien vividos según cuenta, 40 de ellos dedicados a la enseñanza de la música, a estudiantes excepcionales: niños y jóvenes con limitaciones visuales, auditivas, cognitivas, que han sido su razón de ser todo este tiempo.
Cucuteño, vecino de El Páramo, en la zona céntrica de Cúcuta, contrario a lo que se pudiera pensar, él y su familia han vivido de algunos trabajos que hacía cuando era más joven y en estos años tardíos reparando ventiladores, licuadoras, planchas y cualquier otro electrodoméstico que le lleven a su taller, porque las clases de música las ha impartido prácticamente gratis.