Hace 75 años, en una noche de agosto, en Cúcuta, hubo un crimen a manos de un sacerdote y aunque pareciera increíble, la historia no deja mentir y los testigos narraron que una sotana se manchó de sangre. Un cura se convirtió en asesino.
Corría el año 1948, el cura Gabriel Francisco Obeso fue el actor principal y la hermosa Josefina Prada Muñoz, su víctima.